Cómo educar en positivo

Una educación positiva es una educación equilibrada en la que exponemos límites y normas, y al tiempo brindamos libertad y crecimiento personal a los niños.

 

Algunos consejos que pueden ayudarnos, tanto a padres como a educadores, son:

  1. Muestra coherencia.

Sé congruente con las normas fijadas con los niños y evita cambiar de opinión bajo presión. Asegúrate que hay una unificación de criterios entre todas personas del entorno del niño, para no confundirle.

 

  1. Mantén una rutina.

Es importante que los niños tengan un orden básico en sus horas de juego, comida, sueño, etc. Una vez establecida una rutina, puedes permitirte cierta flexibilidad (como puede ser en vacaciones o fines de semana).

 

  1. Elogia y recompensa siempre que sea posible.

Las mejores recompensas son la atención, el ánimo y el cariño. No es necesario premiar a los niños con chucherías o juguetes. Ofréceles elogios y ánimos constantes cuando muestre una buena actitud o un buen comportamiento.

 

  1. Marca límites y disciplina.

El niño debe saber que su comportamiento tiene unos límites que separan lo aceptable de lo que no lo es. Debes establecer unas normas y hacerle saber lo que esperas de él. No cedas al lloriqueo y al gimoteo.

 

  1. Fomenta su responsabilidad.

La infancia consiste básicamente en crecer. Deja que el niño asuma pequeñas responsabilidades en función de su edad. Esto le permitirá reforzar su autoestima y aprender las aptitudes vitales y sociales necesarias.

 

Una educación en positivo es la forma más rica de crecimiento si educamos la mente y el corazón. No es una fórmula mágica, pero todos estos consejos pueden ayudaros a encaminar mejor el desarrollo de los más pequeños.

 

               “Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo”

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